Discurso de nuestro ínclito Presidente de la Junta del Gobierno de Extremadura en la reunión de Presidentes de Comunidades Autónomas. No tiene desperdicio. Dicen que Mas, después de oírlo, se ha comido la senyera y ha prometido peregrinar a Guadalupe.
Mi escudo es España.
José Antonio Monago, presidente de Extremadura
Mi escudo hoy en esta Conferencia de Presidentes, como el del presidente
del Gobierno de la nación, es el de España. Hoy lo realmente relevante es
defender nuestro marco constitucional.
La Constitución con la que hemos nacido y crecido no solo es un pacto
político, económico y social, es también un espacio de convivencia en el
que todos renunciamos un día a parte de nuestras aspiraciones.
Ese espíritu es el que nos debe inspirar y el que debemos extraer de esta
Conferencia. El que nuestros padres tuvieron ayer y nosotros como hijos
debemos recuperar hoy. Ellos la iniciaron y nosotros debemos preservarla.
Todos los presidentes que hemos estado presentes en esta Conferencia
somos las personas que podemos sacar a España de esta crisis. Y los
ciudadanos lo deben saber. En este Senado de España se ha podido
aglutinar todo el poder territorial, todos los gobiernos, de todas las
ideologías. Ésa es una muestra clara de que la unidad no sólo es posible,
sino que puede ser real y tangible.
Todos hemos jurado defender la Constitución. Porque es lo que nos une.
Pero yo quiero decirles algo más en estos tiempos políticos en los que
los españoles buscan certezas: la España del Siglo XXI será de la
Constitución y las autonomías o no será.
Sobre el modelo de las autonomías edificamos nuestro estado del
bienestar, y la crisis que nos golpea no puede ser la excusa para
desbaratarlo. Utilizar las dificultades derivadas de esta situación, que
todos tenemos y que no son patente de nadie, para dividir al país
constituye un gran irresponsabilidad.
Además, es perverso políticamente y hace a nuestros ciudadanos un daño
enorme que no se ha podido ni se ha sabido calibrar. Cuando se hace tanto
daño a un país, ese partido o ese dirigente se hace daño a sí mismo. Se
busca un resultado a corto, que es una derrota segura muy pronto. Y a un
precio incalculable.
Hoy hay que estar más que nunca en la defensa de la unidad de España. Con
sentido de Estado y con sentido de estar ante una una responsabilidad
histórica para lanzar a Europa y al conjunto de los ciudadanos un mensaje
de unidad, de tranquilidad y de confianza.
Debemos proyectar hacia Europa que somos un país unido, un país fuerte
que cumple sus compromisos y que las autonomías, todas, estamos detrás de
la máxima representación del Estado.
Apoyamos al presidente del Gobierno de España, hoy más que nunca; el
presidente, sea quien sea, es nuestra voz y nosotros sus manos. Como nos
dice en sentido figurado la Constitución.
Aquí no puede haber Partido Popular, Partido Socialista, Partido
Nacionalista Vasco, Convergencia i Unió, Coalición Canaria o Unión del
Pueblo Navarro. Aquí todos nos la jugamos. Y tras el horizonte de España,
está Europa.
Por eso ha estado en el orden del día lo que podemos aportar cada uno
como región al quehacer de todos y al proyecto de Europa. Y para, sobre
todo, enriquecer ese proyecto común que es España. En el compromiso de
cumplir con el déficit que todos debemos visualizar, de impulsar
políticas de crecimiento que nos traigan más empleo y de apoyar un
ambicioso acuerdo que debe ser un gran pacto de dimensión histórica.
Una declaración política rotunda sobre a dónde vamos y cómo construimos
entre todos un país plural, que convive con sus diferencias y que se
fortalece también con ellas.
La unión es hoy lo mas importante. Algunos no entendieron que la hoja de
ruta de nuestro autogobierno, la descentralización, se trazaba para ganar
eficacia, acercar los servicios al ciudadano. Algunos lo entendieron como
victoria propia, para ser más 'yo' y menos 'nosotros'. Y otros, por
cálculo electoral, lo utilizaron para hacer más grande al que ya era
grande impidiendo a quien puede y quiere crecer que lo hiciera.
Extremadura tiene que ser en España protagonista, aunque algunos ni lo
defiendan ni lo entiendan. Los extremeños tenemos mucho que aportar a
nuestra nación. La 'Nueva Extremadura' en la que creemos y por la que
trabajamos se mira a sí misma sin complejos. Es valiente, decidida,
solicita lo que le corresponde. La cohesión y la convergencia que son la
esencia de nuestra Constitución no solo hacen más Extremadura, hacen más
Galicia, más Euskadi, más Catalunya y más España. Es la misma cohesión y
convergencia que reclama España de Europa.
La lealtad a las instituciones y a los diversos pueblos de España nos
exige que nos olvidemos de nuestras diferencias y escribamos una pagina
para la historia juntos hoy. Podemos hacerlo. Yo apuesto por la filosofía
de unos nuevos pactos de la Moncloa.
Hoy es tiempo también de recordar como españoles a Adolfo Suárez, Manuel
Fraga, Gregorio Peces-Barba, Gabriel Cisneros, a personas como Josep
Tarradellas, José Antonio Ardanza, Juan Carlos Rodríguez Ibarra o
Santiago Carrillo. Qué harían ellos en este momento.
Podría haber venido a hablar de lo mío. Pero solo he querido hablar de lo
nuestro. Hoy mi escudo empieza por E, de Extremadura y de Europa, hoy mi
escudo como el de todos los extremeños es el de España.
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